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5/10/08

El consejo



"El templo, construido con los restos de cientos de templos, mezquitas, sinagogas y templos milenarios de el mundo antiguo. El templo y la ultima reunión en el. El emperador, en un afán conquistador y unitario, ha prohibido nuestro culto de la lucha, nuestras enseñanzas de paz, nuestro consejo a este mundo. Este ultimo consejo por unanimidad decide aceptar el plan del maestro Cölh, algunos de los nuestros se quedaran a luchar, aunque perezcan en ello, en negativa a rendirse en armas al imperio, los demás huiremos mas allá de los desiertos y las tundras, vagando por el fin de este imperio.

Yo, maestro en el antiguo arte de la lanza larga kru´tar, marchare al destierro, para que nuestra enseñanza perdure. Seremos parias, proscritos, desterrados, buscados, sentenciados y asesinados. Pues, según la ley imperial 300/13 ninguna enseñanza de las artes del guerrero sera enseñada, salvo la enseñanza básica de la espada al estilo imperial y la escuela de los shin´to, asesinos ahora del emperador. Y a todos los que nos encuentren que hayamos practicado algún arte, alguna filosofía o pensamiento lineado a ello, seremos sentenciados.

Veo a mis compañeros, a mis amigos, a mis hermanos maestros quedarse a luchar, quedarse a morir. Yo quiero quedarme pero, mi destino es morir de otra manera. de los 7 maestros del circulo, solo pelearan 3, los secretos que guardan serán guardados y trasmitidos por los 4 que van en mi comitiva.

Hemos conseguido salir de la gran ciudad gracias al hijo de un antiguo alcalde, muerto por ser fiel pre-imperial. Este chico se hace llamar príncipe oscuro, ya que para el, no habrá mas luz hasta que caiga el águila. Que la paz este con este joven.

No se cuanto tardaremos en vencer, pero si se que no llegare a verlo yo. Por eso llevo las pocas pertenencias valiosas en mi macuto, mi lanza kru´tar y la sensación de que tardaremos mucho en volver los maestros a la ciudad escudo. Porque me han negado mis creencias, desterrado, me perseguirán, pero jamas creeré en el imperio, jamas sera nada importante para mi. Mi mayor desprecio sera su ignorancia, no sabrán de mi existencia, pro yo no creeré nada que sus bífidas bocas digan. Que los dioses de mis padres me ayuden, y que todos los dioses y almas de este mundo nos ayuden, contra la época oscura que se avecina."

Maestro Wendall Mikail, jefe de la escuela de kru´tar.

3/7/08

El monje.

Es día de nuestro emperador. Son las 3 de la tarde hora del palacio. Ojala estuviésemos allí. Mis ropajes de monje de la estrella dorada se me pegan a la piel, el calor es insoportable y la armadura encima actúa de receptor del calor del sol fuera de la muralla. Los soldados a mi alrededor se ven acalorados, con sus rifles casi arrastrando, entre este centenar de muertos. Rebeldes, paganos, infieles, escoria de este planeta. Alabada sea la gran estrella, acabamos con sus miserables vidas.

Los tanques y demás vehículos blindados se quedaron en el camino. Solo debemos averiguar si alguno queda con vida. ya que en este batallón estaba el líder rebelde.

No hay as que cadáveres con sus ridículos tres círculos en sus uniformes rasgados por nuestras balas. algunos tienen posturas raras, algunos les faltan miembros, algunos están asta blancos. Me dan asco, malditos rebeldes, su maldita causa es una herejía, un ultraje contra el emperador.
Merecen morir así.

De repente encuentro uno que esta mirando al cielo con sus ojos, aun tiene movimiento. Su incipiente barba, sus ojos, esa nariz...¡Por todos los mandamientos del emperador! Es el rebelde, el líder, esa sucia alimaña esta a mis pies moribunda. Me pongo de cuclillas a su lado, apartando mis túnicas con la estrella dorada, y extraigo un cuchillo. Morirá a mis manos, y seré un héroe, me ascenderán. Seré el próximo obispo de la gran catedral de la estrella. El cuchillo con el águila imperial en su garganta, solo un tajo, y se acabo idiota.

No, me para la mano su mano rápidamente.

-Gracias, necio e hipócrita religioso,- dice su voz sin ningún ápice de muerte.- acabáis de caer en nuestra emboscada.- Y un frío cortante corta mi garganta. No puedo gritar, o puedo avisarles solo mirar. De todas partes los "cadáveres" se levantan y empiezan a asesinar a los soldados. de todas partes salen rebeldes armados. Miro al fondo. una ráfaga de nuestra artillería y se acabo toda esta farsa. Pero me horroriza lo que veo. Ya han tomado nuestros vehículos, y su bandera roja y negra se alza en ellos. Todos los soldados caen deprisa, sin sufrimiento, sin dilación. Quedo yo ahogándome con mi sangre, ¿por que merezco una muerte así, oh gran estrella?

El líder se acerca a mi.

-Dirás, que no soy merecedor de hablar con alguien de tu nivel. O alguna de esas idioteces que decís los de la estrella. Pero soy un hombre como tu o cualquier otro. Nos habéis negado eso y mucho mas. Es hora de que el siervo se levante contra el amo, de que la oscuridad brille sin la luz de vuestra estrella, de que el zorro gane a el águila. Nosotros tenemos corazón, así que despídete del mundo y adiós.- Solo oigo un tiro, y todo se apaga...

Despierto días mas tarde en un hospital de un pueblo al sur de la gran muralla, mi garganta esta cerrada y solo tengo el cuerpo entumecido. El medico al verme despierto me habla de lo que me podía haber pasado, que me trajo un joven que había cosido mi herida y gracias a eso estaba allí.
Tras un rato de charla con el medico le pregunto quien fue ese amable joven, si dio alguna seña para identificarle y darle las gracias. Entonces el medico dijo algo, que me a llevado replantearme muchas cosas. Dijo que se llamaba Lugh, y que yo siempre le había llamado rebelde...

4/6/08

Batalla del rey muerto.



"Hermanos, nuestro rey, ha muerto. Ha muerto velando por nuestra justicia, por servirnos. Cientos de bárbaros entraron en palacio y decapitaron su cuerpo. Ahora su cabeza yace en bandeja de plata.

Murió porque su ejercito esta qui, cumpliendo su ultimo deseo, conquistar la ciudad mas allá de los horizontes de su dios.

Henos aquí, a miles de días de distancia de nuestro hogar, a las puertas del bárbaro. En las murallas de su capital. piensan que con el asesinato de nuestro rey desfallecerá su espíritu. Pero no ha hecho mas que encender mas las llamas de nuestro valor.

Ese falso emperador, coronado por una estrella, colocado sobre un falso trono se impone a nuestras creencias como a la de nuestros hermanos mas allá de nuestro hogar. Impone sus leyes sin importarle nada ni nadie. Pero por nuestro dios, y por los de nuestros hermanos, que hoy, día 12 de Septiembre de nuestro señor, caerá bajo el filo de nuestra espada justiciera.

Hoy, mis hermanos, nuestro rey a muerto. Hoy lucharemos por él, por la libertad que nos mando recuperar, y por todos nosotros y nuestros seres queridos, allá donde estén.

Puede que hoy el martillo imperial sea mas fuerte que nuestra espada, pero si hemos de reunirnos hoy con el rey, por dios que no me iré solo, alguno de esos herejes del águila en el pecho me acompañara. Que si he de oir las campanas de nueva Jerusalem, ellos también las escucharan.
Hombres y mujeres, soldados, hermanos...POR EL REY! Y POR EUROPA!"

Discurso ante la batalla en la puerta imperial del Príncipe Sir Arthur de Nueva Londres, heredero del trono de la monarquía unida de Europa tras la colonización, en el primer levantamiento de los gobiernos preexistentes contra el imperio.

24/2/08

Batalla del desierto blanco de Grandar.



"El frío se cuela por mi uniforme, a través de las múltiples capas, y me congela el corazón. en este lugar desierto, nada salvo el hielo y unas pocas criaturas sobreviven.

Mis dedos se aferran al fusil, a través de mis guantes noto su frío acero. Veo el bao de mis compañeros y compañeras, todos con su uniforme y su gorro de piel, aferrados al fusil como si en el estuviesen los ideales por los q estamos apunto de combatir.

Delante de nosotros, l desierto de Grandar, un páramo de hielo y nieve. Pero también están ellos, hombres uniformados, con tanques armas modernas y tres veces nuestro numero. Dispuestos a borrar nuestra existencia en nombre de su emperador y de su fe. Nosotros, soldados de la Unión de Naciones, intentaremos detener su avance.

Saco mi viejo amuleto y rezo a los dioses del sol y de las dunas, que en este lugar no están presentes. Les pido que cuiden de los míos cuando no este, pues hoy sera mi final. Y pienso en mi hogar, mi amado hogar a miles de kilómetros de aquí. Y una lagrima que queda helada al tocar el suelo, cae de mis oscuros ojos.

Se oye una explosión y vemos avanzar el ejercito enemigo. Los zumbidos explosiones y gritos empiezan a sonar...

...En mitad del campo de batalla, tras matar a un sargento, escucho el crujir de una maquina. No es un tanque, pero lo desearía. veo aparecer delante de mi, una figura humana. Mide unos 3 metros, y es toda ella una maquina. lleva una gran espada en su mano derecha y un arma en la otra. El arma y la espada son de tal tamaño, que para transportarlas harían falta 3 hombres. Todo su cuerpo es una maquina, pero en su cara se ven aun restos de piel y su ojo izquierdo es humano aun. desenfunde mi vieja cimitarra, y pare su prime golpe de aquella monstruosidad. Pero algo falló. Cuando los metales se unieron, recibí una descarga y mi brazo derecho se paralizo por completo.

Entonces le vi girarse y disparar al solado que estaba detrás de mi con su arma, le voló medio cuerpo. Volvió a mirarme con su ojo humano. entonces una explosión detrás de él le hizo girarse. Pude escapar.

No conseguí que el brazo volviese a tener movimiento hasta 6 horas después. Para entonces estábamos siendo trasladados en un camión del imperio hacia la gran ciudad. Fuimos conducidos a unos calabozos, donde esperamos la sentencia prefijada para nosotros.

Por eso escribo esta carta en el ultimo trozo de papel que se nos a permitido tener. Porque las balas del pelotón de fusilamiento nos esperan. He rezado mis oraciones, he calmado mis llantos y penas, pero no estoy listo para morir, aunque ellos hayan decidido tomar esa decisión por mi.
Adios padres. Adios hermana. Adios a todos mis conocidos. Me esperan los brazos de Huyaren mas allá de esta vida. Os vere dentro de, lo que espero sean, muchos años, os espero en los jardines eternos.

Adios.

Pero mis ultimas palabras, antes de que las balas penetren mi corazón, serán para mis verdugos, porque los perdono, pero la justicia caerá sobre ellos, como no cayo sobre mi."

Alsufir Ibentrajan Sintar.
Esto va dedicado a los lectores de los Zorros rojos. Ellos entenderan mas esta historia jeje.

27/11/07

Zorros rojos, Imperio...muerte



"...Solo quedan ruinas de la vieja ciudad. El bombardeo de los cañones fue efectivo. Toda resistencia de la ciudad ha sido en vano. Pisamos ruinas y algún cuerpo, no importa. Caminamos orgullosos por la calle principal. hasta que un silbido y un sargento cae al suelo.

Tomamos posiciones lo mas rápido que podemos, pero lo silbidos van y vienen de todas artes, y los cuerpos no dejan de caer. Apostados contra ruinas de edificios, intentamos no ser alcanzados por lo que sea que nos ataca. Mi compañero, delante de mi, se desploma y veo su herida. Un disparo certero entre los ojos.

Pasan los minutos y quedamos un soldado de origen sureño y yo. Que bajeza estar con ese mestizo cuando salen nuestros atacantes. Desde de ventanas y recovecos de la calle salen cientos de figuras. Van envueltas en telas negras y portan rifles de tres cuartas de un hombre. van cubiertos con capuchas y su cara solo se ve su ojos. El otro superviviente se lanza a por ellos con su rifle y la bayoneta calada. Al acercarse al que parece el líder del grupo, este tira el rifle y saca una espada larga y fina. Con movimiento grácil, para y corta el rifle del soldado .Es imposible que haya cortado acero esa fina espada. El soldado cae de rodillas y saca un puñal de debajo de su manga, maldita costumbre sureña, y ataca de nuevo al individuo. Realiza otra parada dando media vuelta, ero esta vez al caer al suelo el soldado, no tiene cabeza.

El miedo me tiene paralizado de rodillas en el suelo. El verdugo del ciudadano imperial se acerca a mi. Se arrodilla y veo sus ojos, son penetrantes y serenos. Se levanta, y creo sentir mi final.

-Por miedo, -dice a los que le siguen con voz serena -o por lógica, este soldado no a intentado atacarnos. Le dejaremos marchar a su gran ciudad, con un mensaje. "Estas tierras no pertenecen al Imperio, este es territorio libre de sus garras ansiosas". Solo lamento las vidas que habéis segado en este lugar. Pero el emperador y toda su corte sufrirán la justicia de sus actos. Soldado llevate los cuerpos de tus compañeros. Que descansen en paz.

Hace un simple gesto con la mano, y todos los que le siguen, empiezan a caminar entre los edificios. El silencio se hace a mi alrededor.

Regreso con los cuerpos en una vieja furgoneta que había en un garaje cercano. Regreso con el cuerpo magullado, con mas de 40 cuerpos en la parte trasera completamente aplastados entre si. Se quien nos ataco, se que es el mayor enemigo del imperio. Pero, esta vez, le atacamos nosotros a él. Solo se defendió, aunque eso le costo la vida a muchos ciudadanos imperiales. Solo espero que muera el maldito asesino bastardo y rebelde pronto a manos de nuestro emperador..."

27/5/07

Los ultimos guerreros.



“Sentaos a oír el fin de todo. De cómo nuestro mundo callo en el mas oscuro de sus tiempos, en la mas oscura de sus eras.

Después de que nuestro planeta se revelase, de que millones de personas muriesen, de que nuestra sociedad se hiciese una por la supervivencia. Después de todo llego la edad de la hegemonía. Un único poder se alzo por encima de los demás. Todo fue homologado. Todo aquello que no fuese lo elegido por el poder, era eliminado, prohibido, perseguido, disparado, encarcelado y, probablemente, eliminado por completo de este planeta. En especial ciertas culturas. Guerreros fieles a unas leyes de comportamiento y a la cultura que acompañaba su doctrina. Eso significaba, para el poder superior, que estaban en contra de los valores que representaban ellos y favor del gobierno anterior.

Todas las ordenes prohibidas. Todas las creencias ilícitas. Todos condenados a dejar las armas o alistarnos en sus filas.

Muchos se rindieron. Otros simplemente desaparecieron. Y un grupo nos alzamos en armas. Menos de 1000 hombres y mujeres. Pero todos guerreros fieles a un ideal de libertad que el poder supremo había aplastado como un mosquito. Todos estábamos reunidos aquella mañana frente a la explanada ante la gran muralla.

Vimos salir un ejercito enorme. Miles de soldados, con un sable y algún arma de fuego de corto alcance andaban como si fuesen un solo hombre. Nosotros empezamos los ritos de combate. A mi lado un monje con una túnica blanca saco una flauta y empezó a tocar una melodía de redención por nuestras almas y las suyas. Delante un gran guerrero clavo su espada tan ancha como una pierna y se restregó tierra del lugar en su cara cuadrada. A mi izquierda, una guerrera delgada y de piel oscura y pelo rubio, empezó cánticos mientras movía su espada en una danza secreta. Yo saque mi espada, la deposite en el suelo, hice un circulo de tierra a su lado y recite la vieja plegaria. “Que la naturaleza, infinita en su poder, guié mis manos para que la justicia siga siendo parte de su mundo...” Me levante después del rito con la espada en mano dispuesto a atacar. Vi entonces que los soldados se habían detenido a unos 100 metro nuestro. La primera ráfaga mato a toda la primera fila. Después de ese ataque, cargamos. Era increíble ver aquello. Los guerreros atacaban con tanta fiereza y agilidad que los soldados casi no tenían nada que hacer. Diezmamos mas del 70 por ciento de sus fuerzas y ellos solo un 10 por cien. Pero ese 10 se noto demasiado, eran nuestros hermanos, esposas, amigos, compañeros. Su ejercito huyo. Pero todos sabíamos que vendría después. El final, con los fuegos artificiales de el ejercito.

En la explanada estábamos. Esperando un final inminente. El monje de la túnica blanca tocaba una vieja melodía de despedida. El guerrero de la espada enorme y la guerrera de piel oscura hacían el amor, bonita manera de despedirse de este mundo de una pareja. Yo saque mi cuaderno de notas y me puse a escribir una despedida. Se que estas letras nunca llegaran a ninguna mano, serán destruidas por las bombas. Así que diré la verdad. Los que marcharon para desaparecer, son nuestra resistencia en este mundo. Los que se rindieron y entraron en filas, nuestros espías. Ellos nos recordaran como los héroes que lucharon por hacer parecer esto mas real, y nosotros les recordaremos como los que se atrevieron a dejar todo y huir y los que convivieron con el enemigo para acabar con el. Todos somos uno. Y no caeremos con estas bombas, ni con millares mas. Somos guerreros de Limbao, monjes Drumbir, amazonas Poe´ner, maestros de mizutzy, dao`shin y cientos mas que murieron aquí.

Por ellos estas palabras, porque mientras estemos en vuestra memoria, no moriremos. Con el atardecer de este día, con las ultimas luces antes de las bombas me despido. A aquellos que ame, siempre estarán en mi corazón; a aquellos que odie, les pido perdón; a aquellos que me olvidaron, no importa si un solo segundos antes de iros lo hacéis valdrá la pena; a los que se queda aquí, solo os digo luchad nunca os rindáis, como dijo un viejo amigo, nada merece tanto la pena.”

Esto es parte de los relatos pertenecientes a las historias antes de los zorros rojos. Los seguidores de la historia sabrán de que puede ir esto. Para ellos va dedicado. Gracias por hacer posible que esta historia continué no solo en mi cabeza.

Y para concluir decir, que la libertad es algo innato en todos nosotros. Nunca dejéis que nadie os la quite de una u otra manera.

30/4/07

La ciudad de piedra.

“Llegamos al pequeño pueblecito. Estaba casi completamente arrasado. Era un pueblo de casa pequeñas y de un puñado de calles alineadas. Las casas estaban casi todas enteras, salvo las que habían recibido los bombazos. No había ni un alma caminando por sus calles. Ni mujeres en la plaza con los niños jugando. Ni ancianos ablando de tiempos mejores. Ni hombres di mujeres en sus diferentes puestos de trabajo. Solo calles grises por culpa de la sustancia de las bombas y cadáveres envueltos en ella. Mirase donde mirase solo había cadáveres yaciendo según habían caído envueltos en esas sustancia gris que ya se había endurecido tomando aspecto de piedra u hormigón. Tuvimos que registrar todo el pueblo. Casas enteras llenas de esas especies de estatuas mortuorias.

Mi regimiento se encargo de una calle de viviendas y el colegio. Aquello fue horrendo. Aun no soy capaz de dormir por las noches después de ese colegio.


Cuando ya registramos la zona, el general, mando que los seis regimientos descansáramos en la plaza. Como se podía descansar allí. Así que recolectamos los cadáveres en una pila en una de las esquinas de la plaza e intentamos poder descansar algo. Todo un pueblo arrasado por ocultar a unos pocos rebeldes, para ser exactos a uno. Durante esa parada maldije como todos al rebelde, pero por dentro también a los asesinos que pensaron, dieron y ejecutaron la orden de atacar de tal manera este pueblo. Porque mientras levantamos los últimos cadáveres de la plaza vimos que uno aun soltaba un excepto de vida pero murió antes de poder quitar la sustancia gris.


Se que el día que encuentren esta carta seré juzgado, sentenciado y ejecutado por rebelión y enardecimiento de la sublevación. Pero he de limpiar mi conciencia contándolo a quien me quiera escuchar. Ese pueblo fue masacrado por ocultar al jefe de los zorros rojos, un simple rebelde. Espero que mis maldiciones sirviesen de algo, y los culpables sean castigados. Yo ya he sido castigado con la eterna aparición de los rostros en mis pesadillas.


Se que esto no me exculpara de lo que ayude ha hacer, la guerra. Pero aclarara a quien lo lea la verdad. No fueron los rebeldes quienes mataron al pueblo, sino el gobierno para poder atraparlos allí.


Sin mas me despido. Juzgarme si queréis, porque no merezco perdón.”


Esto es una carta de un soldado de una de las historias que circulan por los zorros rojos. Va dedicado a los 5 lectores de este libro. Y espero que guste a todos. Aunque cruel, merecía la pena ser expuesto.

5/4/07

Relato de un soldado




Espero que os guste. Es el relato de un soldado de la primera guerra contra los sublevados del norte. Puede que muchos no conozcáis la historia pero es una de semillas de los zorros rojos.

“Las manos en mi fusil están agarrotadas. El casco ya no repesa y se ha adherido a mi piel. Los soldados a mis lados son muy dispares.. A mi derecha esta un soldado demasiado joven. Debe tener unos 17 años y le tiembla el pulso. Dudo que pueda efectuar algún disparo y menos aun que salga de esta noche. No para de repetir en voz baja que es un error , que no debería estar el ahí. Me mira buscando seguridad pero no puedo mas que darle una palmada en su tembloroso hombro y decirle que se tranquilice. Como si eso pudiese hacerlo o fuese a evitar su muerte. A mi izquierda hay un viejo soldado, es mayor que la mayoría de los que estamos en la trinchera, incluso mas mayor que el propio general. Tiene una cicatriz que le atraviesa la cara de lado a lado en diagonal, con ojo de cristal que a perdido todo color y parece blando. Y el no ara de repetir que por fin se reunirá con los suyos como un guerrero luchando y matando enemigos. Sus nudosas manos agarran el fusil comos fuera parte de su cuerpo ya.
Escucho al general detrás de nosotros chillar muchas consignas. “Enemigos de la verdad...traidores de la libertad...infieles a la autentica fe...” no importa. Estamos luchando contra hermanos, amigos y algunos padres. Esto es un error. Ellos se han levantado contra el reciente gobierno, abogan por otra legislación, otro orden. Pero siguen siendo los mismos con quien compartimos pan hace meses. No tengo miedo a morir, lo tengo a matar a los míos. A ser un asesino con un rifle.
La noche es fría y empieza a llanas de nubes negras. Se escucha ya el motor de sus vehículos, y el rugir de nuestros cañones dispuestos a disparar. Queda poco para el final. Ya se ve a través de la oscuridad a soldados como nosotros pero con diferente distintivo en su solapa caminar hacia nosotros. El final del dialogo. Ya se escuchan sus armas cargarse y las nuestras expectantes por disparar. El final de la vida como la conocimos pacifica durante tanto tiempo. Un flash de luz me deja ciego unos instantes. Una bala me dado en el pecho, me echo para tras del impacto y me siento en el fondo de la trinchera. Mientras mi vida se apaga veo al viejo soldado disparando a todos lados casi poseído y, a su lado, el joven parece que a dejado el miedo solo en su cara pues dispara como si la vida le fuese en ello con su cara desencajada de pánico. Saco una carta y termino de escribir esto. Ya casi no veo las letras que escribo. Me despido de los que amo, los que ame y de todas las personas que me hicieron como soy. Siendo no poder acabar tantas cosas que empecé y no poder empezar las que pensé. Maldigo a este nuevo gobierno por declarar la guerra a mis hermanos. Cierro mis ojos no sin antes escribir mi despedida. Adiós a todos, muerte y dolor, eso es esta vida.”



Espero que os haya gustado. Va dedicado a todos aquellos que leen la historia de los zorros rojos y demás aventuras. Besos y salud para todos incluidos ellos.